Historias,  Mis historias

Al despertar – Parte 1

Por la mañana el sol nos había despertado con un gran rayo de luz que traspasaba nuestras cortinas alumbrando la habitación, el aroma del mar nos deleitaba con su brisa en nuestra casa, cada mañana era un «Hola mi amor», ella y yo ya estábamos haciendo nuestra vida juntos.

Al despertar siempre le daba un beso en su hermosa barriguita, se veía muy hermosa, es más su barriguita la hacía ver sexy, era mi esposa y futura madre.

Los 8 meses que han transcurrido fueron los más exhaustos que he vivido, y es que no es cualquier chica que gesta, desde que comenzaron sus antojos vivía trasnochadas, tenía los engreimientos más extraños y alucinantes que no podrías imaginarte, desde yogurt con cereal y luego unos tallarines rojos con salsa, hasta un pollo a la brasa y de postre una mazamorra y pan con queso, a veces pedía anticuchos o papa rellena y luego se le antojaba tequeños, pero los tequeños del lugar donde trabajábamos cuando éramos solo amigos ¡qué rayos!, sí, era demasiado especial y engreída, ¿Aún existirá ese lugar?, pues cuando fui si, aún estaba ahí, otras noches me levantaba a las 3 de la mañana para pedir que le prepare una que otra cosa, y de postre un pastel de chocolate, ¿De dónde podría sacar los insumos?, lo único que me quedaba era ir los fines de semana al supermercado y traer bolsas, pero grandes bolsas de provisiones y cosas extrañas por si sus antojos se ponían peor, jamonada, aceituna, sopa al instante, pollo, hasta los restaurantes ya me conocían por ser caserito de comida delivery. ¡Ay amor, mi bebe!, siempre soñé con engreír así a mi esposa y nunca imaginé lo cansado, a veces difícil, pero realmente genial que es hacerlo.

Al levantarnos ella preparaba parte del desayuno, y yo me encargaba de las frituras.

—¿Hoy tienes algo importante que hacer?, me pregunta.
– Si amor, tengo que sustentar una propuesta en el trabajo, estoy atareado con eso
— ¿Y me dejas solita?
-ja, ja, ja no seas miedosa, llama a mamá o le digo a mi madre que venga, es muy importante, estarás bien y además tienes que cuidarte, muy pronto nuestras preciosuras nos van a robar toda nuestra diversión.
— no quiero quedarme solita (pone cara y pucherito triste), me voy a aburrir.
– ya no llores, prometo traerte esa torta de chocolate que tanto te gusta,
— Yeee, ¿Cómo me engordas no?
-¿Más de lo que estás?
—Oyeeeeee…
– Ya no te resientas…(sonrío), luego volverás con tu cuerpo escultural …
— ja, ja, ja…, Soy una mamá sexy
– Como tu digas… amor…, como tuuuu… digas…
— ¬¬

Ella amaba el mar, y por verano habíamos arrendado una casa frente a este, estaría feliz y los dos pasaríamos gran parte de nuestro tiempo libre lejos del bullicio de la ciudad, y bueno obviamente teníamos que tener acceso a centros comerciales, ella no paraba de ir a ver ropita para nuestras princesas, si, nuestras princesas, Ella estaba esperando 2 grandes y preciosas reinas que íbamos a engreír, aunque teníamos previsto una parejita, sin embargo se dieron 2 princesas, por otro lado a veces se ponía un poco celosa y me preguntaba, ¿Cuándo nazcan a quién engreirás más?, la molestaba diciendo que a mis dos nuevas reinas, sin embargo luego le decía “mentira ahora serán mis 3 reinas hermosas”.
La amaba y amaba aún más la espera de tener a mis tres angelitas en mis brazos, Aunque a veces recordaba que Ella había sobre girado  2 tarjetas haciendo compras, es un peligro cuando se queda sola en casa , hasta ahora no sé por qué compró unos conjuntos que no los usa, según ella tiene que verse hermosa a la hora del parto y los guarda para ese momento. ¿Acaso te arreglas para estar en camilla?
Íbamos a ser padres primerizos, me preocupaba mucho por ella, trataba de estar pendiente, y le dejaba todo listo por si pasaría algún apuro o emergencia, tampoco quería ofuscarla, o si no sabía que se enviciaría viendo películas en casa, o de visita a su madre. Años atrás siempre decía que no quería tener hijos y ahora tal como se lo dije en ese entonces, nos cambiarán la vida dos grandes princesas.

—Chau fea (besito en la barriga) chau princesas, te llamo luego, nos vemos amor.
— Chau amor , no te olvides mi torta
— Ay amor nunca dejas de comer.

«Me despido con en beso en la barriguita»

PARTE 2

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