Escritos,  Historias

Mirando arriba

Aquel día le dije que corriera para ir juntos al parque, cómo olvidar, venía encantada, feliz por nosotros, sus sandalias, su vestido, su largo cabello castaño, todo ello, y sobre todo su hermosa sonrisa y amor por nosotros.

Llegó de prisa, te abrazó con toda su alma y dijo que estaría contigo para siempre, también le creí. Éramos perfectos, éramos los tres, todo estaba bien Dios nos había dado todo lo que queríamos, tú, ella, yo.

Le creí.
Yacen sus recuerdos aquí, cada vez que venimos a este parque, a esta maldita banca donde nos juramos amor eterno, donde mi amor y odio se concentra porque no estás aquí, donde ella me reclama por ti, donde le cuento historias de nosotros y tú no estas, no apareces, y solo se siente la fragancia de tu vacío recuerdo que dejaste entre nosotros, el recuerdo de tu hermoso rostro, de esos ojos que me enamoraron, lloro de tristeza, frustración, desesperación, pero me contengo, por ella, por ambos, esperando un día encontrarnos otra vez, como hace 4 años, mientras yo sigo dejando una rosa blanca en el mismo lugar donde nos conocimos cada vez que nos decíamos te amo.

Te extrañamos mirando hacia el cielo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *