A pasado tiempo ….y sin pensarlo, sin quererlo, sin buscarlo Dios me puso frente a mi una maravilla de mujer, un alma gemela , que se enamoró de mis más grandes defectos desde la primera vez que nos cruzamos, y yo, de su paciencia para aguantarme.
Eso aprecié de ella, verme más allá de lo que puedo mostrar, ver mi lado más humilde y amarme a ojos cerrados, esa sinceridad y amabilidad me atrapó. Su gran sonrisa, su castaño cabello, sus labios mate, sus ojos de estación.
Se que no ha transcurrido largo tiempo desde que formalizamos, pero ya nos conocíamos desde siempre, y es que el tiempo nos es relativo, pues ahora tengo una segunda oportunidad.

Era una noche de Luna llena, me llamó con urgencia, al contestar su voz temblorosa y preocupada me citó afuera del café que acostumbramos ir, la vi afuera de este, ella me vio llegar, se me acercó apresurada, sus ojos estaban rojos tal vez un poco inflamados
– ¿Qué pasa mi amor? –digo-
– Por favor por favor … -ella expresa-
– Por favor ¿qué?
– Perdóname
– Me asustas dime que has hecho
– Por favor no te alejes , no te vayas
Era un Martes 21, ¿dime qué sucede?- le repito,
No podía entenderla, era demasiado intrigante, demasiado misterioso, demasiado desesperante, algo raro había aquí , hasta la quedé mirando, esos ojos, esa vista, todo eso ya lo conocía, se me hacía familiar y la observé unos instantes más y pude leer lo que estaba escrito sobre su pupila. Una nueva oportunidad y miedo por segunda vez en mi vida.
– Por favor dímelo – le repetí-
La cojo de la mano fuertemente, se acerca con fuerza y me abraza con todo su ser.
– ¡No te vayas , por favor no me dejes!
La luna era nuestro testigo, nuestro cómplice, nuestra amiga.
Al ver sus ojos sollozando me di cuenta de su miedo, y su temor de mi lejanía, la tomé de la mano, sonreí, la acaricie suavemente al lado del rostro, -sigo aquí- , le repetí, -y me voy a quedar con lo que tengas que decirme.
tartamudeó un poco, y dijo con miedo aquellas palabras que nos iba a cambiar la vida, balbuceando y temblorosa, la ayudé a pronunciar nuestra noticia… se recostó sobre mi pecho y la abracé, y amé con fuerza en la noche fría.
– No llores mi bebé , no llores mi pequeña luna. – le expreso mi amor-
– No me dejes, por favor, no te vallas – llora en mi pecho-
– No lo haré … ¿por qué piensas eso? – se escucha sollozar mi voz- esto no es una casualidad , es una segunda oportunidad para mi, y una maravilla para ambos,
– Lo quiero desde ya – me mira a los ojos
– no digas lo, di la, porque tendrá tus ojos, tendrá tus labios , tu cabello, y el alma de ambos.
Ella sonríe, me observa con aquellas lágrimas de dolor , estamos empapados, – me abraza con miedo , ríe … llora.. y la acurruco sobre mi con todo el amor que pueda desatar en la noche de Luna llena.
– ¿ qué pasa mi amor?
– por favor no te vayas… sigue repitiendo
– No te voy a dejar , prometo no hacerlo,- la miro a los ojos- y prometo quedarme contigo en la eternidad del amor que hemos construido, ahora llevas nuestra alma dentro de ti y lo que venga será más que una prueba que veremos como un camino más para crecer… te amo mi bebe.

Ella toca su vientre, coge mi mano y la coloca sobre este, me mira a los ojos, sonríe, y nos besamos.

La vida, Dios, nos eligió para esta etapa, en este tiempo y en este momento, y seré el protagonista de la mejor historia de amor sin fin, por ser maravillosa y llevar a nuestra luz de esperanza en tu vientre.

Te amo mi pequeña Luna, hoy y siempre.

Cuando quise ser padre años atrás, no pude, deje que la cobardía y el miedo de enfrentar a esa persona me ganara y tome la decisión de la cual me arrepiento cada segundo de vida, pero ahora tengo una segunda oportunidad con mi alma gemela.

Pequeña Luna | Una segunda oportunidad

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