El tiempo seguía transcurriendo y sin tener noticias de Alexa, habían pasado algunos meses y solo quedaba seguir viviendo sin pensar en ella, quizás por el momento.

Empecé a salir más seguido y después de estudiar me dirigía de pasada al consultorio de mi amiga Claudia, madre de 2 pequeños, pero muy guapa, anteriormente despertaba una sensación de descontrol en mí, pero había aprendido a superarlo, creo, pero no iba para una consulta médica, si no, para divagar de cosas de la vida, ella tenía algunos problemas maritales y yo el de extrañar a alguien, nos encontrábamos en el pasillo a veces ella me hacía pasar y otras nos dirigimos a un café.

– Hola Adrián

– Hola Claudia

un abrazo y así empezamos; casada, alta, refinada y con una piel tersa y fina, me recibía siempre con una sonrisa en su rostro, encantada por mis logros, compartiendo sus experiencias y problemas, apoyándose en mí en momentos difíciles, éramos amigos, dos adultos, pero con una pequeña diferencia. La edad.

Era una tarde de otoño, Claudia mi señora amiga llegaba de viaje de Estados unidos, sus mini vacaciones habían sido muy relajantes para ella, me llamó invitándome a conversar en su hogar ya que estaba muy cansada por el viaje, por mi estaba bien, no tenía nada que hacer.

Al llegar su casa, muy elegante por cierto, ella me recibe con un fuerte abrazo, su piel tersa estaba bronceada, el color canela claro le acentuaba muy bien a lo blanca que acostumbra ser, sin embargo era inevitable observar su escote que dejaba al descubierto con una vestimenta distinta a la de su consultorio de psicóloga, sus grandes pechos hacían fantasear mi mirada , su brasier ajustado color palo rosa, dejaba al descubierto esa tira sobre su hombro, mientras formaba unos perfectos senos cubiertos por su blusa floreada, -mierda, pensé que estaba superado- decía en mi mente, sentía esa sensación de atracción al tenerla de una forma distinta a como se acostumbraba ver, estaba muy deseable.

Ella estaba demasiado excitante para mí, siempre tuve en mi mente su figura fantaseando cada vez que podría haber un encuentro cercano, pero sabía que era imposible ya que es casada, pero su cuerpo era carne, la cual yo quería probar.

Nos sentamos en la sala, frente a frente, ella comentando sobre su viaje a USA, yo distraído observando su gran escote que no me dejaba tranquilo, no sé si lo notaba, pero a veces sentía que se daba cuenta y que aún más sacaba pecho o juntaba los brazos.

– ¿Puedes invitarme un vaso con agua?

– Claro, ¿helada? – contesta-

– Si, está bien

Ella se para, se voltea y va a la cocina, esta oportunidad de ver su recorrido era inevitable, su pantalón pegado daba a notar su encaje mientras sus caderas se movían de lado a lado, era sensual, madura y estaba realmente deseable, me encantaba, no sabía qué hacer. Quería estar dentro de ella, hacerla mía, voltearla y penetrar su dulce bosque, mientras le agarro los pechos y la palmoteo exigiendo que cite el nombre de su esposo.

– ¡Despierta! – me decía en mi mente fantasiosa, pero que rico sería agarrarla y cogerla en todo su hogar. -la abstinencia de la partida de Alexandra me tenía ansioso.

Ella se acerca con el vaso de agua helada y lo coloca sobre la mesa de sala, me ve raro y pregunta.

– ¿Adrián pasa algo?

– No

– ¿Seguro?

– Solo que, hace tiempo que nos conocemos y tú, tú eres tan

– ¿Tan que?

– Eres tan divertida – cojo el vaso con agua y lo bebo-, Claudia

– ¿Sí?

– ¿Alguna vez has hecho algo loco?

– ¿Algo loco como que?

– No sé, romper las reglas, algo que sabes que está fuera de lo normal, algún deseo oculto

– Nada fuera de lo común, no se ha presentado la oportunidad

– ¿Y no te gustaría si se presentara la oportunidad?

– Pero ¿cómo qué?

– No lo sé, tal vez, ¿nunca te ha provocado hacerlo con alguien menor que tú?

– Jajaja ay Adrián….

– No, en serio, mírame y respóndeme

– Es que Adrián soy una mujer casada… como crees que…

– ¿Cómo creo que?

– Mírame y dime si nunca te ha provocado

– Ella me queda mirando y se ríe

– Es que o sea como me vas a preguntar eso

– Solo respóndeme

– Adrián…

– ¡Ya ves! si lo has pensado…

– Está bien si… pero shshsh soy casada Adrián, no puedo hacer locuras

– ¿No se puede porque no quieres o porque no has tenido la oportunidad?

– No se puede y ya … no preguntes, soy casada

ella trata de pararse, pero la tomo del brazo y le digo- siéntate, mírame a los ojos y dime.

– Soy casada, no, está mal.

– ¿Y si no estuvieras casada, la historia sería otra?

– Estoy casada y no puede ser nada

– Te das cuenta que el único inconveniente es que estás casada y si solo omites esa palabrita, ¿Lo harías verdad?

– No, no es solo esa palabrita como dices, además yo tengo 40 no soy tan joven como para esas cosas

– ¿Mírame, enserio no te provoca?

– Adrián…

Responde

–  Ella se intimida y me mira

Si, si me gustaría

– ¿Y tú esposo?

– No estamos bien ya te conté mis problemas y esa fue la razón de mis vacaciones quería estar tranquila con mis hijos y mi madre, mientras él se centra en su aburrido trabajo.

– ¿Yo te gusto?

– Jajaja ayy… eres mi amigo

– ¿Segura?

– Si eres mi amigo, además, nos doblamos la edad Adrián

– Pero te gustaría probarme verdad?, dímelo, después de todas las cosas que te he contado de Alexa, ¿no te provoco ni un poquito?

– Jajaja ayy me das curiosidad, eso es todo

– ¿Segura?

– Si…

– No te creo

– Siiii Adrián

– Entonces explícame ¿Por qué ya no me miras a los ojos, eres psicóloga, acaso te intimido?

Ella levanta la mirada, me observa, yo la observo…

-Tener 40 no es sinónimo de vejez y tener 25 no es sinónimo de ser precoces o inexpertos

Yo tengo una persona especial a quien creo que quiero, pero ella no está y no sé cuándo vuelva , por eso continúo mi vida,  y tú a tu esposo que no para, con quien tienes tus problemas maritales, aparte de tener  2 hijos, tú quieres algo distinto, yo también, me deseas a pesar que no lo dices, ¿Acaso el sexo es un impedimento? yo quiero probarte y desde hace mucho, y tú te mueres por tener sexo con alguien menor que tú y que te haga sentir algo distinto, a sentir una adrenalina de tener alguien menor que tu cabalgándote y dándote.

Ella me mira voltea la cara se sorprende, -mírame a los ojos y dime que no quieres, vamos dímelo- Ella suspira…

-Perdóname por lo que haré, le doy un agarre en las nalgas ¿esto quieres no? que te agarren fuertemente y te deseen.

Ella mira se asusta, -respétame, qué te pasa -dice

– ¿Así, y por qué no quitas mis manos?

Me mira y comienzo acercarme a su cuello -dime que no te desespera que te bese por aquí mientras tu cintura es mía.

Ella muda, suspira y gime bajito comienza a soltarse cogerse de mi polo mientras nos seducimos y quitamos la ropa, su blusa desprendiendo despacio mientras su mirada se centra en mis ojos, mis manos tiemblan un poco y ella solo me sigue acariciando los brazos, y bajándome el cierre, está muda, dejó al descubierto su traje negro, tenía una lencería , creo que es un babydoll negro , no podía creer lo que estaba por suceder, ella dejándose llevar, me excitaba su cuerpo era mío, era mía , quería comerla como nunca, esa piel prohibida quería hacerla gemir más de lo que su marido pudo hacerle sentir, quería darle la mejor noche de placer después de mucho tiempo que haya tenido, le metí la mano al calzón negro y comencé a estimularla mientras nos recostamos en el mueble de su sala, ella gime cree que puede intimidarme pero su edad no es delito ni señal de intimidación, la volteo, y subo mi miembro por sus nalgas así te gusta sentir, dime, – mientras la palmoteo con fuerza-

– ¿Alguna vez te lo hicieron con tanta rudeza y seducción?

– No nunca, hazme tuya, quiero ver lo que eres capaz de hacer, si no solo eres palabreo como me cuentas cógeme como en tus aventuras

– Te desconozco, una psicóloga…

– Las psicólogas tenemos una mente sensual, Solo cógeme y cállate mierda

– Claudia…. – me quedo sorprendido-

– No eres la única persona que le gusta el sexo salvaje, si va ser contigo mi primera vez, quiero que se dé la forma más excitante e inolvidable así que deja de hablar y hazme tuya.

– La comienzo a besar por su piel fina, atacando como tigre salvaje su cuello

– Cuidado con las marcas -dice

– No te preocupes que no te dejaré nada, no quiero perderte para luego no follarte otro día.

– Según tu habrá otros días, fóllame como si fuera la última vez

– ¿Quieres que entre ya? – le susurró al oído- Quieres sentir como me muevo mientras tu vagina sigue caliente?

– Ella gime, – ¡métemela mierda métemela ya! –

– No quiero oblígame, ella se me pega, me da una palmada en el pecho -métemela he dicho-

Se puso en 4 noté como su braga le presionaba sus labios vaginales, podía notar el bulto salirse, se la moví a un lado, su vagina al detalle húmeda oscura provocativa, no estaba 100 por ciento depilada, pero era hermosa, un paraíso para penetrar y saborear con mi pene, – soy tu perrita, vamos fóllame ya- era mi diosa mi única perra grande para montar y hacerla mía, de tan solo pensarla ya estaba muy cachondo por comérmela.

Entonces agarré sus nalgas fuertemente me puse detrás de ella, cogí su cintura con rudeza y la penetré fuertemente presionando muy adentro mi pelvis, su vagina estaba caliente ella gimió de improviso mientras se la empujaba con gozo y violencia, sus gritos azotaron las paredes, su rostro se puso excitable, caliente y rojo de lo blanca que era.

– ¿Te gusta ah dime si te gusta?

Mientras se escuchan los choques de las nalgadas y mi pelvis

– Si , si .. ay… si… vamos destrózame -ella gime con desesperación, su rostro se contempla de gozo, rojiza, ver el semblante tan caluroso me excitaba más, su cuerpo sutil de mujer madura me excitaba.

-Apuesto que no sentías una verga así dentro tuyo hace mucho, dime, grítame si tu marido se mueve como yo

-Ay… sigue mierda sigue carajo…ah ah … aaaaaaa -ella continúa gimiendo

– Me excita que digas lisuras, dime ¿quién lo hace mejor quien te está haciendo gozar? -le grito junto al oído

El sonido de los golpes de nuestros cuerpos rebota en las paredes de la sala.

– Pero respóndeme dime, quiero saber

Levanta su cabeza y se pega a mi cuerpo- Tú ah…ah… tú me estas cogiendo… em encanta…rico ah…ay… mierda… ay… Pareciera que los vecinos nos escucharan, toda la casa retornaba el eco de sus gemidos, nunca imaginé que fuera tan exuberante y lo viviera tanto.

La cojo se babydoll negro y la jalo contra mí, la presión se hace más profunda se erecta y me pego con su cuello sin sacar mi pene

La cojo de la garganta,

– Dame más repite, maltrátame me gusta que me des palmetazos+ – fogosamente – hazme tuya rómpeme, mierda dame más mierda, así… carajo así… rico que rico más, más …

– Te gusta rudo mi loca, eres tan salvaje que creo que me harás venir rápido.

– Pues te aguantas que te quiero todo el día.

– Plap… la penetro plap… la golpeo con todo, cabalgando mientras ella se retuerce y la sostengo firmemente del cuello, parece un caballo tratando de soltarse me excita siento su fluido recorriendo mi verga que rico es sentir sus paredes.

-ah… mierda me excita que me cojas del cuello sin dejarme respirar vamos más… más, asi, ay ay ay que rico, asi ujum, ujum… así… más ujum…carajo ay…

Cambiamos de pose, ahora ella me pide echar en la alfombra.

-Detente- le digo

– ¿Por qué?

-Solo hazlo

La cojo del cabello, ¡sé que quieres esto! – y acerco su boca hacia mi miembro, ella la abre y la penetro, se la come, comienza hacerme un oral salvaje jugando con su lengua, saliva, masturbándome sin descanso, se atraganta, la sostengo y la vuelvo penetrar muy rápido ella contenta, me mira de reojo, me seduce con la mirada.

Cuidado los dientes, ella me está mamando.

-Glo..glo.glo se escucha, ¿te encanta verdad?, se la saco, me mira, sonríe y solo comienza a chuparla a lo largo, lamiendo y saboreando como si fuera un helado de vainilla glogloglogloglo… se atraganta, sus ojos brillan, sus manos firmes a mi piel, su éxtasis es previsible, Ella lo saca de su boca , me tira contra la alfombra y se sube encima mío, baja el babydoll y con los pechos al aire comienza a cabalgar

– ¡Mierda que rico se siente! ¿Esto no le haces a tu marido?

– Si le hago

– Pero apuesto que estas más cachonda ahora

Me mira se ríe y continúa moviéndose apresuradamente

– ¿Qué, ya te quieres correr? Vamos hazme correr a mí también- ella acelera el paso se desespera, comienza a cerrar los ojos y delirar en el vacío su cabello desordenado sus pechos al aire sus gemidos descontrolados, sus pezones rosas rebotando mientras los amaso y los presiono como masa de harina, mamándolos y sintiéndolos con mi rostro.,

-Mierda siento su fluido venir y su presión caliente ahhhhh…. ay- ella comienza retorcerse, sus gemidos se entrecortan, abre la boca, se estaba corriendo con mi pene dentro de ella, la empujo y la recuesto sobre la alfombra.

– No permitiré que te corras sin mi- le digo

– Estoy sensible acabo de correrme y creo que aún me queda un poquito carajo …ay…carajo estoy sensible… no, ya no…. – te la meteré igual siéntela

No me importó lo que me dijo, la agarre del cuello levanté sus piernas, su vagina estaba rojita pero mojada de tanto fluido que dejó caer, y se la metí, me moví muy rápido penetrando, dentro y fuera tan rápido que grite toma… y ella respondió -… si ay… yo también otra vez…- retorciéndose, mientras yo dejaba correr mi leche dentro de ella, exhaustos, me levante poco a poco podía observar como nuestro fluidos se combinaron y como chorreaba por su cuerpo, se esparció por toda su vagina y pelvis, -no la sacare hasta que salga todo.

La miro, ella me coquetea con la mirada, retiro mi miembro, Me echo al lado de ella

Estoy exhausto

– Yo también, hace tiempo que no tiraba de esta forma

– Y tú que te quejabas y no querías, ya ves que si te provocaba

– Suficiente tenía con mi marido, pero …

– ¿Y dime crees que lo mío es igual? Acaso fue rico como el tu marido o mejor

– No responderé eso

– Pero ya lo dijiste mientras te daba duro, será tu marido, pero admite que lo hice mejor que él

– No es eso es que…

– ¿Es que, que porque soy joven? Ja, tú te mueves como diosa y no digo que es por la edad.

Plap la palmoteo – me encantó follarte

-Y a mí me encanto que te vengas en mí.

– ¿Y ahora qué? ¿tu marido?

– No sé, mañana

– Si, mañana.

Nos quedamos ambos desnudos sobre la alfombra, con nuestra ropa a un lado mientras mi fluido aún seguía en su coño por salir, y mi miembro cansado, ambos mirando el techo, pensando en el mañana.

 

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