No te imaginas lo que Alexa, en una de sus aventuras y su morbo, puede hacer en un auto sin que nadie se de cuenta durante su trayecto y en silencio. Una historia que te sorprenderá.

Haciendo un paréntesis, durante la estancia confirmé lo excitante que es ver a dos mujeres en pleno acto sexual, el placer llegando a sus rostros y como sus gemidos se convierten en la melodía de fuego por la noche, esto me hizo recordar una tarde en la que Alexa me contó una de sus experiencia más traviesas en la vía pública.

Narración de Alexa:

Es una mañana de verano, las calles estan saturadas, el resplandor del sol es muy fuerte, los autos pasan llenos y tenía que irme a la universidad, paré un bus y subí , estaba demasiado lleno, tenía que arrinconarme por no decir pegarme a otras personas, la mayoría eran chicos, algunos rozaban sus miradas por el cuerpo de las chicas, otros parecía que de manera aproposito se pegaban a otras, típicos morbos, en fin. La gente amontonada, era demasiado incomodo viajar así, y el calor era muy fastidioso, frente a mi esta una pareja sentada, a mi lado derecho una chica muy bien vestida pero con una cara de mojigata y al lado izquierdo un hombre de aproximadamente 38 años, el sudor ya se notaba en mi cuerpo, el calor de la agromeración era adficciante y este mal humor que tenía ya que hacía tiempo que no tenía ningún encuentro casual, mi abstinencia me tenía con un humor de mierda, era fastidioso no conocer alguien de confianza , amigo con derecho o un novio para poder dejar fluir estas ganas, tampoco era una puta que se mete con cualquiera aunque, el conocer personas nuevas siempre era lo mío, pero tampoco , como repito era una cualquiera, siempre vi la igualdad entre hombres y mujeres.

El bus seguía su ruta, y llegó hasta un paradero muy concurrido, y se escucha al cobrador decir

– baja baja – grita el cobrador

– rápido pues mamita, espera espera están bajando

Típicas frases que se escuchan a diario, y para las que tenemos la mala suerte de ir en micro, pero en fin, ya estaba acostumbrada…

Quedaron pocas personas en el bus, me dirigí al fondo de este y me senté en el último asiento y me arrinconé al lado izquierdo,

-por fin sentada – algo calurosa- pero pude descansar mis pies que ya me estaban empezando a doler, durante el camino, miraba las calles por la ventana, hasta que la ruta del bus llegó a pasar por un complejo deportivo, a afueras de este pude notar varios chicos trotando, haciendo deporte, bastante formaditos, y uno que otro con buena figura, algunos exageraban con sus músculos, pero era un mini paraíso para deleitarse los ojos un momento, mis hormonas solo deseaban que por lo menos el carro se detenga y suba uno para apreciarlo mejor, sin embargo en el trayecto veo un chico de cabello castaño oscuro muy lindo, en bibiri, tenía esa sensación inexplicable que me atrajo, me gustó, en otras palabras me excitó con solo verlo y mis hormonas comenzaron a revolotear, solo ver la transparencia de su cuerpo me dió pie al morbo e imaginé , el estaba afuera, yo adentro del auto ¿qué sería hacerlo aquí? Nunca lo había hecho, así que comencé a presionar mis labios disimuladamente mientras lo veía, el cuerpo se me sacudió por dentro y solo contorsionaba el cuello de deseo, obviamente con disimulo, el trayecto continuó, y ya no tenía frente a la ventana a ese chico que me despertó la excitación de mi cuerpo, lástima, las ganas se quedaron, sin embargo al otro extremo de la hilera de asientos de donde me encontraba estaba sentado el hombre que aparentaba tener unos 38 años, no importa -me dije-, lo quedé mirando, lo encontraba atractivo así que no dejé ir esas ganas, comencé a calentarme imaginando un poco a los chicos que observé y las fantasías que tenía de hacerlo en el auto, era inevitable, sentía como poco a poco mis pechos se comenzaron a endurecer, sentí cómo la tirita de mi brasier se ajustó y como mis pezones marrones hacían presión con la tela, los sentía duros, una pequeña comezón se situaba sobre mi pelvis que me hizo inclinarme hacia delante un poco, sobre mi clítoris ya podía sentir esa pequeña electricidad, sentía que mi vagina vibraba, esa comezón de placer empezaba a aumentar, movía mis piernas disimuladamente, y las comencé a juntar de a pocos, presionarlas una con otra de a poquitos, las dejaba unos segundos presionadas hasta sentir un calor y una vibración realmente excitante y las separaba, era muy placentero que mis ojos ya empezaban a desviarse, se sentía muy bien esa sensación como si trataran de entrar, el roce de mi ropa interior hacía presión sobre la línea íntima de mi cuerpo, mi sexo se calentaba y eso me ponía aún más puesto que estaba depilada y todo el rose era más sensible y se disfrutaba mejor, levanté una pierna nuevamente la crucé, sentí como el roce de mi braga hacia flexión sobre mi vagina, sobre mi clítoris, una línea de penetración como si tratara de entrar, sentía que quería explotar ahí abajo, fue tan placentero que comencé a apretar mi entrepierna cruzada más y más, me movía disimuladamente para que no sospechara nadie , como si me acomodara la cartera que tenía puesta, era muy morboso, podía sentir placer en público, nunca antes lo había hecho hasta este extremo y el morbo de un autobús público o que me descubrieran era adrenalina pura. Mi cuerpo se desesperaba cada vez más ideando formas de poder estimularme, miraba de reojo al señor de 38 años , de vez en cuando notaba que me observaba las piernas las cuál tenía cubiertas con panties negras, pensé muy bien en hacerlo o no, tenía una idea loca de robarme su mirada y ver su cara de sorprendido, no tenía nada que perder, me percaté de su bulto en el pantalón, su pene estaba erecto , así que volteé  y continué en lo mí,  presión en mis piernas, -bendita sea la ventaja que tenemos las mujeres- decía en mi mente , masturbarme sin siquiera se den cuenta- era algo ventajoso para mi y quería hacerlo-, mi cerebro ya no pensaba en otra cosa más que de sentir un miembro dentro de mí  así que bajé mi pierna , las separo un poco , pongo mi cartera marrón encima para que no se notara, subí mi vestido azul del lado de la pierna izquierda un poco y disimuladamente metí mi mano izquierda por entre mi pierna, comencé a sobarme sobre mi ropa interior celeste, un modelo cachetero estampado con lasitos y de borde blanco que recién me había comprado, se sentía tan bien, mi piel efectivamente estaba caliente, era rico, algo intimidante pero desesperante, y mucho morbo me invadía, mis gluteos presionaban el asiento, comencé a moverme un poquito más, a acelerar el ritmo de mi mano, el señor me comenzó a observar ,pude notarlo, tal vez sospechaba lo que hacía , no me importó, lo invité con la mirada a disfrutar el momento; el carro se detiene, comienzan a subir más personas -me detengo- felizmente se sientan adelante, me acomodo un poco el vestido , introduzco de nuevo mi mano con cuidado de que mi mochila no se caiga, muevo mi ropa interior que ya estaba un poco húmeda a un lado y comienzo a estimular mi clítoris, mis labios rosas se sienten calientes y húmedos, mi vagina marroncita clara está depilada y no siento los bellitos, esta que se lubrica más, él me observa, me ve ,sabe lo que hago, lo que quiero, yo continúo, esta vez me comienzo a introducir un dedo muy uavemente, es delicioso por dentro siento que estoy muy mojada,  poco a poco aumento mi rirmot .. uhmmmm…- se siente tan bien- presiono más mis labios- mi mochila comienza a vibrar, luego intento meter dos, mi rostro se descontrola, lo logré, aumento el ritmo y muerdo mis labios -sonrío viendo por la ventana, nadie de adelante voltea, giro la cabeza, se siente bien.. ayy…. pienso en mi mente…- estoy en el cielo… rico… mmmm… sigo presionando mis labios…. caliente, desesperante…auuuu -me mordí-, él ve mi rostro, siento mucho más morbo de que alguien más me vea ,- solo sigo sonriendo, no se por qué me río, lo observo, – él ya lo sabe todo – …ay…ay…ayyyyyy…. me voy a venir repito en mi mente, cierro mis ojos, no tengo escapatoria, mis piernas quieren contraerse, muerdo mis labios y mi lengua saborea por dentro…levanto mi mano rápidamente y cubro mi boca para no gritar… mi vagina comenzó a mojarse, estaba dejando fluir mi orgasmo 4 cuadras antes de llegar a mi paradero, – es increíble – grito en mi mente con una sonrisa maquiavélica de que nadie me vió es tan excitante y placentero… Es la primera vez que hago esto, abro mi cartera y busco un poco de papel higiénico, no encuentro – maldita sea- felizmente tengo mis pañitos, saco uno y me limpio las manos, saco otro y la froto sobre mi vagina, se humedece de inmediato – ¿tanto me corrí? , me pregunto.

Me acomodo la ropa interior y estaba mojada, esta absorbió parte de mi fluido, cierro las piernas y acomodo mi vestido, pero no era de olvidar, volteé y veo la cara del tipo , estaba roja, parecía babeando, su mano posaba sobre su bulto, estaba quieto, solo reí coquetamente y volteé.

– A ver a ver los que bajan paradero – grita el cobrador – Paradero baja

me paro y me situo en la puerta trasera, lo miro , él me observa

– ¿estuvo bueno? – dice él

– demasiado le digo – le quiño el ojo

Bajo del carro y me dirijo a hacia la universidad; mientras camino me río sola, estoy roja -creo- siento mi humedad entre las piernas, pero con este calor se que rápido se secará.

Había sido algo realmente loco , muy atrevido y excitante, este morbo único de poder hacerlo en un lugar publico es una experiencia inolvidable, no me imaginé hacerlo-hay estoy loca-, me alegra tener esa posibilidad- digo en mi mente – me alegra que nadie se diera cuenta- lo bueno es que ya había aprendido un truco de cómo hacerlo sin que nadie se percate, cruzar las piernas para mojarme me complacería, aprovechar la presión de mi prenda íntima y si se presta a más ¿por qué no penetrarme? total ya no soy virgen , tal vez en la universidad no necesite las manos y solo mis piernas me sirvan, pero una nunca sabe, está de más un poco de ayuda si se puede..

Me alegra ser mujer, y disfrutar sin que nadie se de cuenta.

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