Advertencia: Este relato es un capítulo más del Libro “El Hilo Negro” el cual estoy aún escribiendo, el contenido es explícito, sexual y SIN CENSURA, aún con algunos errores por corregir, abstenerse leer las personas que no tienen el suficiente criterio para abrir su mente a situaciones fuera de lo común.
Disfruta la lectura.

Siempre he sido una chica muy curiosa, desde pequeña me gustaba entrometerme en todo, impaciente, traviesa y extrovertida. Todo comenzó desde que vi a mi hermano en su cuarto viendo porno, por supuesto él no lo sabía, su puerta estaba semiabierta, y por la abertura comencé a observar el monitor, era la primera vez que veía esas escenas que para ese entonces me resultaba ser algo “inocente”, mi hermano solo se quedaba de espaldas algo extraño, quizás por eso siempre le ponía llave a su puerta; a partir de ese momento quería saber porqué lo hacían, ¿Por qué una chica desnuda se tocaba y recorría su cuerpo?¿O porqué un chico la tocaba libremente? ¿por qué desnudos ella dejaba que el chico le introdujera su pene? No lo entendía, regresé a mi habitación, llena de curiosidad y muchas preguntas traté de imitar lo que había visto, comencé a tocarme por primera vez, y fue ahí que poco a poco comencé a descubrir, sensaciones que mi cuerpo percibía por primera vez, eso me llevó a querer experimentar cada vez más con mucho cuidado y secreto, tenía miedo que mis padres podrían enterarse, no sé por qué tenía mucho miedo, se volvió algo que me gustaba hacer y poco a poco aprendía más, miraba en internet algunos videos, en la televisión, y sola fui aprendiendo a conocerme más.

Llegué a perder mi virginidad antes de terminar el colegio, mi ex un vago idiota de esos blanquitos que no llaman la atención, un inmaduro, en fin. No fue algo tan placentero, ambos éramos inexpertos, más él creo, porque yo si conocía dónde tocarme.

Después de él, conocí algunos chicos, me fue mejor, un chico tenía muy grueso su miembro que sentía mucho placer cuando lo metía, lastimosamente nos separamos, pues vivía muy lejos.

Conocí y tuve un par de experiencias más, ninguna sorprendente, no era mala en el sexo.

Poco a poco quería dejar de frecuentar con alguien, no quería que los chicos pensaran que era una fácil o hablaran mal de mí si creen que me acuesto con todo el mundo. Bueno si fuera chico eso cambiaría, los hombres tienen tanta libertad que a ellos no les dicen nada. Es más según dicen “les hace ver más hombres” incrédula sociedad.

Empecé a dejar a un lado esos encuentros, y tratar de concentrarme en mí, sin nada de actividad sexual, pero mi cuerpo no estaba acostumbrado, las noches y los días comenzaron a volverse muy calurosos, mi cuerpo ya no tenía como desfogarse, las sensaciones me invaden demasiado, el ejercicio, la ducha, las caminatas, eso ya no estaba funcionando conmigo, veía escenas porno cuando me encontraba sola en casa, pero sabía que era una masoquista por no tener a nadie con quien desfogar este placer, quería llamar a mi amigo, pero no, -no quiero que piense que soy fácil y creo que le gusto- era algo fácil asimilarlo, pero por las noches la calentura a veces no me dejaba dormir, comenzaba a tocarme pero eso solo calmaba una pequeña parte mía, quería sentir algo dentro de mí, carne, algo grueso que me descontrole y me haga sentir una gata salvaje.

Era un sábado por la mañana, las hormonas me habían ganado, mi cara de gruñona ya era clásica, mi mamá pensaba que todos los días tenía la regla.

– Buenos días má…

– Mafer a desayunar…

– Si ya… (soñolienta)

Me senté en la mesa y pude ver los panes, y al lado derecho algo grueso y largo…

– Mamá ¿qué has hecho para desayunar?

– Hot Dog, pan, jugo de naranja, hay yogurt en el refrigerador

¿Hot dog?… creo que fue una mala idea escuchar eso, se me vinieron a la mente muchas ideas muy locas, pero ¿qué estaba pensando? -Mafer cálmate, estás con ganas, pero no, eso no- me repetía una y otra vez, mirando fijamente mi desayuno.

– ¡Mafer desayuna! – grita mamá

desperté del trance – si má…

Comencé a desayunar y las ganas no se terminaban, seguía muy caliente, su forma me hacía recordar un pene, y uno de esos juguetes sexuales que venden por internet, eran muy caros y no tenía dinero para comprarme uno.

Al terminar, mamá va al mercado y me quedo sola limpiando la mesa, abro el refrigerador y ahí estaba el empaque.

Lo comencé a mirar fijamente, largo, algo gruesos y de tamaño promedio, se ve tan… metí mi mano debajo de mi short de pijama y comencé a tocar mis labios, con la puerta abierta del refrigerador, estaba muy mojada, pero no se sentía igual, quería algo dentro de mí, necesitaba parar este mal humor y matar estas ganas que se estaban pudriendo dentro mío. Abro el empaque y saco un hot dog, estaba muy helado, lo lavo muy bien, su tamaño era promedio, de un lapicero, no tan grueso, pero si duro, subí a mi habitación, me senté en mi cama, me eche y me baje mi short blanco que tenía adornos de flores, mi calzón celeste estaba mojado, lo baje , vi como mi entrepierna estaba palpitando, mis labios húmedos se notaban, y comencé a pasar mi mano suavemente por mi clítoris, era la primera vez que haría algo así, estaba muy húmeda, mis dedos resbalaban fácilmente, y este amiguito también lo haría, lo puse sobre mi ombligo y comencé a deslizarlo lentamente haciendo círculos, estaba helado y se sentía realmente una sensación electrizante cuando recorría, -mmmff…. – el hot dog pasaba lentamente, deslizándose por mi piel clara, me estremecí, pero antes de bajar, lo subí suavemente hacia mis pezones marrones, comencé a dar círculos lentos, rodeando , estos se erizaron, era una sensación fría pero deliciosa, me ponía, nunca lo había hecho con algo helado, comencé a pasarlo por entre mis amigas, lo apretaba, se sentía rico, luego lo comencé a deslizar lentamente hacia abajo, sintiendo cada helado aire recorrer mi desnuda piel, erizarse, llenarme de morbo, mi vagina estaba extremadamente deseosa, muy mojada, sitúo mis dedos sobre mi clítoris, me penetro con 2 dedos hasta el tope, emitiendo un gemido -mmff ah…- y antes de introducir el hot dog recuerdo – ¡alerta, alerta , rayos! ¿y si se rompe y se queda dentro? No, no, no que hago que hago- me repetía, estaba muy deseosa, pero no podía correr el riesgo. Pensé, cinta adhesiva no creo que pegue, una bolsa pero ni loca- mi hermano, si mi hermano debe tener condones- él estaba en la universidad, así que salí de mi cuarto y entre al suyo, estaba todo desordenado, hasta sus calzoncillos los tenía en el suelo, típico de los hombres no ordenan nada, tenía varios pedazos de papel higiénico tirados, imagine que estaba con gripe, pero en fin… estaba apurada, abrí sus cajones y no encontraba nada, tenía cartitas y pulseras que su ex le había regalado, – ay mi hermanito recordando a la ex- hasta que me acerque a su mesa de noche y abrí su pequeño cajón, y si, tenía condones habían unos 6 o 7 pero solo necesitaba 1 ,así que cogí y salí, no creo que se diera cuenta, es un tonto, llegue a mi habitación, lo abrí, lo coloque en la puntita del hot dog y lo deslicé hacia abajo, – rayos se sintió como si masturbara a alguien- me sonrojé; estaba lista, si se rompía sólo sacaba el condón y nada se quedaba dentro mío, me eché abrí mis piernas, me penetre con mis dedos, se sentía tan bien, baje el hot dog heladito hasta mis labios oscuros vaginales, y sentí ese frío -mmfff … ah- gemí, comencé a introducirlo poco a poco,-mmfff … ah- era, era algo único, una sensación indescriptible, sentía como un helado objeto entraba en mi provocando gemidos placenteros, contraje mis piernas me movía un poco , comencé a sacarlo lentamente y meterlo nuevamente poco a poco hasta que aumente el ritmo y sentía como ese objeto se deslizaba con frío dentro de mí, -mmfff … ah..ah …ah – me descontrolaba -ay..mmfff..ay…ah…- era algo delicioso, único… mis labios se erizaban, mi humedad aumentaba, mis contorsiones eran únicas, quería gritar, cogí la almohada y la puse sobre mi rostro, la mordí y gritaba con mucha furia, alocada… ay..mmfff..ay si…ah…ay si dale mmf ah .. rico ujumm rico ujumm… – era realmente excitante, estaba en el cielo, con mi mano izquierda, pellizcaba mis pezones, tenía que disfrutarlo al máximo , sentía como poco a poco el frío se iba, el hot dog se comenzaba a calentar, la fricción de meter y sacar era deliciosa, -ay..mmfff..ay si…ah…ay mmfff …- mi cuerpo quería explotar, – ay.. – me puse en cuatro y me eché sobre mi cama con la cola levantada, pase mi mano por debajo e imagine como si un actor guapísimo me penetrara, mi cara sobre la cama, mi mano moviéndose muy fuerte hasta introducir todo el juguetito comestible, ay… ah… ah… mmf… comencé a acelerar al punto donde sabía que estaba por llegar, mi cola arriba mi cabeza abajo, estaba siendo penetrada por un hot dog. morbo éxtasis, locura todo en un solo punto del climax…ay -mmfff … ay… ay… ay… ay…- miércoles mis piernas se contraen siento que la electricidad comienza en mi clítoris golpeándome excitada por todas mis piernas, me vengo … me vengo… oh por Dios, o si, diablos oh si… oh si… que rico… – una explosión orgásmica me invadió emitiendo un gemido muy intenso de placer que desprende un gran liquido de mi cosita ,recorriendo mi muslo y goteando por mis piernas… fue muy rico- sonrojada-

Caí exhausta en mi cama, muy mojada, saque el hot dog de mi interior, lo vi, estaba tibio, lo puse a un lado con el condón, mire al techo, y emití una sonrisa, comencé a reírme, reírme mucho, muy cansada y satisfecha me dije, – Mafer eres una loca – sonrisa y carcajada.

Desde ese día aprecié mucho la comida, especialmente la salchipapa.

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