La manera de entender

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A la mañana siguiente no sabía que ponerme, no tenía zapatos, y mucho menos sandalias, mis amigos estaban esperándome, tan solo unos pares de zapatillas sucias, casi descosidas por un lado que cuando caminaba podía sentir con textura y delicadeza el polvo y grumos de arena.
Así fue que me viste, Como olvidar tu visita inesperada en aquel mes de vacaciones cuando yo era un completo ignorante de tu vida y de los placeres de esta, y viendo desde otra perspectiva, es la primera vez que me atrevo a decir tu nombre Nicolé con tilde como lo escribiste cuando llenaste la ficha de reservación y yo me atreví a completarlo con “Mariana”, ¿recuerdas como casi me asesinas? Nunca entendí por qué odiabas este segundo. Quizás me odiabas más cada vez que lo leías en algunos de mis escritos, lo sé por qué tenía muchas visitas desde el país donde estabas, recién entendí por qué.
Me negaba a tu existencia, si , así es, lo hacía, hoy me pregunto ¿Qué he conseguido? es más, tu diario que aún está ahí con cada palabra que dejaste ante tu partida sin rumbo conocido sigue intacto, tal vez con unas manchas de suciedad por el pasar del tiempo, perdona, a veces no me lavaba las manos, sin embargo ¿por qué aun lo tengo? Es tal vez parte de la inspiración que me mostraste cuando estuviste aquí, no lo sé.
Ojos pardos, ¿desde dónde me observabas? Porque no me dijiste tu rumbo en un inicio, por qué desapareciste del mapa cuando me decidí necesitarte ¿por qué? ¿Fue acaso tu venganza por negarte cuando no estaba listo? Quiero preguntártelo cuando llegue, saber la verdad, dice Emma que le preguntabas sobre mi ¿es eso cierto? ¿Por qué? No tiene sentido alguno preguntar por alguien a quién no le dices donde estás y pierdes comunicación absoluta, dice que estas un poco mal, pero, espero que no sea nada grave, tal vez nos veamos, tal vez, nuestras miradas cobraron venganza cuando nos topamos en aquel malecón, no sé si se repita, cuando me negué aceptarte y puse ignorancia a tus lágrimas “maldad” fue lo que dijiste y yo te respondí irónicamente  “no debiste”,  salidas, fotos, besos, amor , sexo, suspiro, viajes, compras, promesas, anhelos, sueños , ilusiones, ¿dónde está eso? Tal vez solo quedaron como recuerdo de niños de 20 años.
Yo perdí mi amor, cuando a mitad de año sentí que ya no estabas y me reí del tiempo, me reí y me conformé inventándome con que solo hayas sido alguna ilusión de mi mente, y así comencé a querer otras almas que venían vestidas de oveja, para guiarme o para que me dañen, dime ahora ¿quién se vengó primero? Tú desde allá o yo desde aquí.
Si, al menos una vez al mes te recordaba, solamente como una ilusión, pero eran tan descriptivos mis escritos que no podía dejar escapar la realidad, simulando ser una fantasía contigo.
Es poco lo que falta para estar en el mismo lugar, pero tal vez no es lo que imaginas, no estoy para quererte una vez más, estoy para empezar a retroceder el tiempo, al inicio de todo, a ese inicio dónde sin conocerte te entregué una servilleta para secar tus lágrima. Lo sé, sé que dirás que extrañabas que escriba algo sobre ti. Pero lo hice de vez en cuando, apañando tu nombre desde que no supe dónde estabas, pero ahora sabemos dónde está cada uno parado, no esperes un abrazo por que no sé cómo reaccionaré, no esperes una sonrisa porque no estoy apto para ello, no esperes un “te extrañé” porque no sé si tu mirada me vuelva a convencer para ser servicial contigo nuevamente.Tendremos la oportunidad de hablar nuevamente como aquella vez, tenemos algo pendiente , y ahora los días contados desde tu partida serán una historia que narraremos el uno al otro. Tengo algo que contarte ¿y tú? ¿También?

Contigo no entendía el amor, tenía miedo que me dañaran y tu dijiste “la mejor manera de entender el amor es dejándolo ser el mismo”

 El diario de Mariana

Luna

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