Rastro

Y entonces ella cogió sus maletas y se fue dejando un sobre, cuando llegué a casa, no había nada más que sus recuerdos, a pesar que ya me había desecho de varios, aún nuestras fotografías inundaban mi álbum y mi mente, ¡Maldita sea!, caí de rodillas en el duro piso de mi habitación y me tragué mi tristeza sobre mi cama.

Soñé muchas veces con ella aquella noche, al despertar sentía que la amaba, con odio, con amargura, con tristeza y locura, era una bruja loca , me hacía sentir todas las sensaciones en un solo instante a pesar que no estaba aquí, su rastro era persuasible.

¿por qué sientes tristeza?, por que ella ya no está, no se qué hacer con todo este cariño tirado en el suelo, no se qué más. Me pregunté.

Había dejado todo por ella, me descuidé y aposté a ciegas ¿en vano?, tal vez, ese día el sudor de nuestros cuerpos grabados en mi habitación se hacían presentes, sentía su piel sobre la mía, su suave gemido y su suave aroma, era aún más penetrante su voz, pero ella no estaba ahí, era una mala jugada de mi pensamiento imaginarnos de nuevo en esa situación.

Llamé a su casa, ella ya no vivía ahí, se fue sin dejar rastro, solo una pequeña carta que no quise leer hasta el día de hoy. Aunque no sabía por donde empezar,la estampilla era del lugar que ella soñaba. ¿Estará ahí?.

Luna

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