Aquella noche él se acercó, la abrazó, pero no cerró los ojos.

-¿Por qué los mantienes abiertos?

-Porque no quiero perderme en la oscuridad, quiero ver el camino por si se va, quiero saber por dónde irá si se pierde , y quiero percibir el rastro por si un día desaparece.

Esa sensación interminable al estar junto a ella, esa tranquilidad mientras se recuesta en mi hombro, esa timidez que me involucra con vergüenza. No puedo parar.

Esa atrevida e inocente percepción, esa cosita interminable de satisfacción, ese deseo de estar ahí, de cargarla y girar junto con ella, de plasmar una sonrisa, de reír. Es interminable. Al acercarme a ella es como miles de relámpagos consecutivos, uno tras otro, pero sin dolor.

Un beso en la frente, es un sello de cariño e inocencia, es un pacto de lealtad y tranquilidad, es un símbolo de “te quiero”, te quiero ver feliz.

“Aquella noche repetí el besarle en la frente sin que ella me lo pidiera, la abracé. Te quiero”

Una vida con Summer

 

 

Luna

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  1. Tus escritos me parecen maravillosos,la forma en la que uno se envuelve en tus historias es algo que le llena a una de emoción y ternura ,espero sigas compartiéndolas y expresarte
    como lo haces …Gracias 🙂

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