¿Cómo nos conocimos? – Noche en tu mirada -Parte 2

Era una noche lluviosa y a la vez tranquila, Mariana me había pedido que la recoja de la universidad, un largo camino desde la oficina, no tenía nada pendiente así que fuí en camino hacia allá, al llegar me sorprende, estaba vestida con un vestido muy elegante color turquesa con varios detalles, yo aún con la ropa formal, le pregunté a donde iba o mejor dicho a donde iríamos.
 — Iremos a un lugar muy bonito,
— ¿Un lugar muy bonito? No me digas que es cumpleaños de una de tus locas amigas.
— Ble (saca la lengua) no aunque, no! no lo es,
— ¿Entonces? , ¿Dónde iremos?,
— cuando lleguemos lo sabrás
—Vaaaa , ¿Insistirte?
No le podía insistir, Mariana es una chica que si bien es muy solidaria a pesar de su condición alta social, es bastante firme con lo que se propone, típico de una chica y sería en vano que le insista varias veces, así que no me quedo otra que ser paciente, solo esperaba que no me llevara a uno de sus locos lugares donde no estoy acostumbrado.
— Mi Padre nos va llevar, él está de salida
— ¿tu padre?, ¡tu padre me odia!, seguro que espera que suba para raptarme meterme a un costal y tirarme al río para alejarme de su dulce princesita.
—Idiota, No te odia, ya, sube rápido ahí está, sube.
—Si claro (gruñido)…;
Durante el camino no hablamos, la estancia era intimidante, porque no es lo mismo estar con sus padres y nosotros, a que solo su padre. La noche seguía tranquila y la lluvia daba el toque perfecto de adrenalina con una mezcla de amor y seducción. Se estacionó al lado de un restaurante muy alejado de la ciudad, situado a casi orillas del mar, al bajar nos despedimos de él y se encamino hacia su destino dejando una frase que no la comprendí “ diviértanse” dijo, por otro lado nosotros nos regresaríamos por nuestra cuenta.
—Y llegamos (con vos sonriente), ella dice.
—Valla valla valla, sí que te sigues luciendo.
—Me gusta compartir lo que puedo contigo, antes esto era muy aburrido, dice.
—Tenía que llegar yo para darle ese equilibrio (egocéntricamente) le digo.
—Ya no te me subas, y entremos.
—¡Auuu! (Me piñizcó) 
 —Ya no chilles , vamos ( sonrientemente).
El lugar era fantástico por fuera, Mariana había reservado una cena para ambos, la estancia era elegante, se podía respirar un ambiente puro, tranquilo, de típicos empresarios con sus esposas, efectivamente se tenía que entrar muy elegante, de lo contrario no pintaríamos ahí.
—Es la primera vez que vengo a este lugar
—Mi padre siempre nos trae aquí cuando discute con mamá, (ella dice).
— Es de notarse (río), nada mejor que complacer a tu chica cuando metes la pata
—Si pero mi padre es … , tú lo entiendes, eres hombre.
— Va. .. 
Sobre la mesa que reservó, sirvieron un par de platillos extraños que difícilmente podría recordar su nombre y que además tenías al lado una colección de cubiertos para poder empezar a comer, — Clases de etiqueta dónde están que no las recuerdo (susurro).
—Y pensar que no me imaginaba estar a tu lado, mucho menos que existías, a pesar de lo que pasó aun no entiendo por qué no te fuiste y me dejaste.
—A veces una no sabe, yo tenía miedo pero hiciste cosas que ningún chico hizo por mí, por eso tampoco me quise ir, todos los que conocía me veían más por donde me situaba y las cosas que podía tener.
— ¿EL único medio por los que se mueven las personas de tu cirulo no?
—Si.
La quedé mirando a los ojos, empezamos la cena entre velas, y escuchando una melodía que estaba sonando.
Mariana venía de un mundo distinto al mío, ella estaba acostumbrada a todo su círculo social y las cosas que toda chica desearía tener, yo no lo podía creer aún, seguía creyendo que sería complicado ( si se lo decía era capaz de irse , no le gustaba que piense así),pero por otro lado esa noche vi en sus claros ojos algo más que un gran cariño hacia ella, pude ver en esa mirada algo especial , pude sentir esa sensación una vez más en mí, era obvio, estaba comenzando a enamorarme, y si se lo dijera en estos momentos nuestra historia cambiaría aún más, puesto que antes de eso pasamos varias cosas que yo rechazaba, estaba en nuestras mentes que yo no quería nada, sabe bien que si no fuera por su insistencia y sus palabras para convencerme ninguno de los 2 estaría sentado en esta mesa. Me hizo ver una historia distinta, una historia diferente, revolcó mis pensamientos y deshizo mi forma de pensar, transformó cada idea y puso en su lugar mis principios otra vez, ella había derretido esa muralla de hielo que yo había construido.
Y recordar aquella vez, tiempo atrás…Todo había comenzado una tarde mientras tomaba una taza de café, fue cuando la vi, me acerqué, le sequé una lágrima y así empezaba nuestro juego de miradas. .. (continuará)

 | El diario de Mariana

Luna

Share

No Responses

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post comment