Historias

Huella en su corazón

Fue un día que marco huella en su corazón.

Comenzó a mirar a los lados, se miraba al espejo, miraba hacia arriba, se recostaba en la cama, no podía sentirse tranquilo, no podía afrontarlo, era demasiado para él; Mandó al tacho lo que tenía en frente, mandó al suelo los pensamientos que lo rodeaban, solo quería estar solo y por unos momentos tratar de comprender ¿qué era lo que pasaba? ¡La odio!

, gritaba con todas sus fuerzas mientras mordía una almohada para que no lo oyeran terceras personas del lugar, las lagrimas aparecieron, el fluido de sus ojos comenzó a humedecer la tela, era demasiado para él, todo el sentimiento guardado, toda la ira, toda la cólera, toda la decepción en ese momento se desataba, tan solo quería desmayarse en un profundo sueño para no sentir el dolor, la decepción y la maldita angustia. Quiso entender por si mismo ¿por qué le sucedía esto?, ¿por qué la vida ha sido tan basura como para ponerle personas así al frente?, sentía cólera, odio, dolor, sus ojos estaban destrozados, sus fuerzas a un lado de la cama, la enfermedad lo visitó, afectó a sus labores, afectó tanto a su vida que comenzó a pensar cosas que nunca se hubiera imaginado. Entró en conciencia pidiendo ayuda a los 4 vientos, pero ninguna alma caritativa podía auxiliarlo, la situación le era difícil, tan solo un celular y un ordenador para desahogarse con quien estuviera presente, la soledad era su mejor amiga, nadie podía entender lo que sucedía, nadie podía comprender ¿por qué estaba así?. Pasaron horas, minutos y alguien se atrevió a escucharlo su alivio fue repentino y su inquietud sesada, el desfogo de sus pensamientos, de sus palabras, hizo que pueda descansar esa noche. A la mañana siguiente tenía el corazón frente a un tacho, ¿Qué era el amor para él ahora? ¿qué era la amistad? era algo que no podía existir en una persona por quien él dio todo y fue pagado de una de las maneras más hipócritas, absurdas y perversas, sus sentimientos estaban congelados por las mentiras que recordaba, sus fuerzas debilitadas por las palabras que escuchó de sus labios y tan solo sentía una angustia por haber sido tan ingenuo, tan estúpido y tan tonto al creer en alguien que no valía la pena. Decepción era lo que le sobraba, angustia lo que lo acongojaba, cariño era lo que le faltaba. Pasó días pensando entre cuatro paredes tratando de distraer su mente, pasó noches enteras tratando de superar lo que le sucedía, la persona a quien una vez llego a amar, fue la persona a quién más odiaba en ese momento, él era consiente que podía pudrirse de odio y que las cosas sucedían por alguna razón. Fueron pasando los días, centrando sus ideas de cómo él veía el mundo hasta ese momento, no podía calificar a todos por igual, iba en contra de sus principios iba en contra de él, no podía tirar todo al tacho, ni más ni menos, comenzó a recuperar la confianza en él mismo y tratar de olvidar a aquella persona que había marcado dolor en su corazón con una cicatriz, una huella que conforme pasaban los días iba sanando. Lo meditó por más que le costaba, lo pensó, y sabia que era lo mejor para él, mantenerse al margen de aquella inescrupulosa persona que tan engañosa fue con él, era una decisión que cambiaría su vida, que cambiaría muchas cosas en él, pero lo más importante era que al no saber nada más, la cicatriz iba a comenzar a desaparecer conforme a sus decisiones de cada día.

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  1. Anonymous says:

    aveces es mejor alejarse de personas que no valen la pena cuando te clavan un puñal en la espalda cuando hablan mal de ti cuando les brindas una amistad sincera cuando les brindas un amor verdadera y asi te pagan esos son los peores dia a dia la cicatriz sana y personas vienen y van pero el que queda eres tu asi que adelante no te dejes caer por nadie y se tu mismo con esa felicidad que tu tienes por que la tienes
    ***ARLETTE**

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