Historias

Aquellos trazos

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Es aquella sensación que me abruma cada día, pensar que tanto puede uno llegar a luchar y quedarse varado en la nada en cualquier momento, leí la frase «Si rechazamos el amor que se nos da, si nos negamos dar amor porque tememos dolor o pérdida, entonces nuestra vida estará vacía, y nuestra pérdida será mayor”.
Cuando los sentimientos hablan es mejor dejarlos hablar a pesar que la respuesta contraparte siempre sea la misma, mi corazón quiso callar pero ya no quiere, quiere hablar más de lo que pude habérselo prohibido.
Sensación escondida entre mis sentidos entre mis recuerdos entre mi niño interior, entre mis manos  débiles que se esconden de los lápices que en algún momento me permitieron hablar.
Aquellos trazos de carbón perdidos entre una lámina de papel blanco, trazando una historia en cada línea, un sentimiento en cada punto, un reflejo en cada marca, trazos de diferentes maneras, de diferentes situaciones de diferentes perspectivas que reflejaban lo que sentía, trazos con los cuales podía hablar porque mi voz callaba en aquellos cuartos oscuros donde solo hablaban las lágrimas, aún están visibles los trazos gruesos aquellos que pintaba con furia por el dolor aquellos que marcaban más que el lienzo donde los situaba , apenas se encuentran visibles aquellos trazos delicados y débiles aquellos que con cuidado trazaba por que el sentimiento era frágil, aún más se encuentran visibles los degradados esparcidos que suavemente afinaba para darle el toque mágico de esperanza.

Cada trazo tiene un historia escrita, aquella que es visible cuando se ve con la mano en el pecho aquella que revela sus palabras mientras cierras los ojos, aquella que solo es visible cuando la observas sin mirar atrás, y se pronuncian cuando cae la noche en una suave melodía que deleita tus oídos y maravilla a tus ojos.

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